Editorial #1: Reflexiones entorno a la Smart City

La Trama Urbana estuvo hace un par de semanas en el Smart City World Expo and Congress, organizado por Fira de Barcelona y con una importante presencia de multinacionales del campo de la tecnología. Durante cuatro días ponentes de todo el mundo provenientes de diferentes ámbitos (aunque sorprendentemente la academia brillaba por su ausencia) debatieron sobre la Smart City (o Ciudad Inteligente) como posible nuevo paradigma del urbanismo contemporáneo. Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia que, según la mayoría, posicionaba Barcelona de nuevo en el centro del urbanismo y la innovación urbana. El Alcalde de la ciudad, Xavier Trias, anunciaba el primer día de Congreso la ubicación de un campus de 375.000 m² dedicado a la innovación urbana en el barrio del 22@ del Poblenou. El proyecto del SmartCity Campus, resultado de un convenio entre el Ayuntamiento y seis multinacionales, Cisco, Schneider Electric-Telvent, Agbar, Telefónica y Abertis, tendrá como objetivo desarrollar un clúster de innovación urbana donde se instalen empresas, universidades, emprendedores y centros de investigación de los ámbitos de las TIC, la ecología y el urbanismo.

¿Pero qué es exactamente la Smart City? ¿En qué consiste? ¿Qué supone para la ciudad? ¿Qué políticas urbanas y acciones conlleva? ¿Cuáles son los principales actores detrás de su desarrollo? ¿Quienes sus principales beneficiarios?

De lo smart y sus orígenes

Para comprender el impulso que hoy experimenta el concepto de la Smart City debemos empezar por fijarnos en la Iniciativa europea Smart Cities and Communities, aprobada en 2010 por la Comisión Europea, que se enmarca en la EU2020, la gran estrategia europea para la reactivación económica. Además, también se enmarca dentro del Plan Estratégico en Tecnologías Energéticas (Strategic Energy Technology Plan o SET Plan), aprobado por la misma Comisión en 2007 y que tiene por objetivo reforzar, unificar y dirigir todos aquellos esfuerzos que se están realizando en Europa en relación a las tecnologías de baja emisión de carbono. Este plan es una de las principales herramientas para poder cumplir las metas  marcadas en materia energética y climática que Europa se ha impuesto para los horizontes 2020 y 2050.

El SET Plan tiene dos ámbitos de actuación específicos. Por un lado, el desarrollo de iniciativas industriales en ámbitos concretos como por ejemplo la energía eólica, la energía solar, la bioenergía, la captura y transformación de C0₂ y, entre otras, la Smart City. Por otro lado, crea la European Energy Research Alliance (EERA), liderada por diferentes institutos de investigación europeos, y que tiene como objetivo orientar mediante guías y directrices europeas las investigaciones y esfuerzos en materia energética.

Dentro de este marco, la iniciativa Smart Cities and Communities se centra en la problemática de la sostenibilidad de las ciudades actuales y especialmente en los sistemas energéticos. Una Smart City se define implícitamente como una ciudad que mejora la calidad de vida y la economía local, avanzando hacia un futuro bajo en emisiones de CO2.  Apostar por la Smart City conlleva, pues, el desarrollo de medidas tecnológicas en la gestión de la energía (incluyendo las redes de transporte, los edificios, movilidad, etc.) para obtener una reducción del uso de combustibles fósiles y la disminución de emisiones. Principalmente, la iniciativa europea se centra en la implementación de acciones innovadoras en eficiencia energética, uso de tecnologías de bajas emisiones, redes inteligentes y acciones de movilidad sostenible.

La Comisión pretende dirigir esta transición hacía un nuevo modelo energético apoyando a aquellas ciudades pioneras que desarrollen este tipo de medidas. El principal objetivo de la Comisión es alcanzar una reducción del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020 respecto a las de 1990, lo que supondría, además de los beneficios en el ámbito medioambiental y energético, un incremento del empleo local y una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. Por lo que se refiere a la iniciativa en concreto, el objetivo se centra en  la implantación del concepto Smart City en el 5% de la población de la Unión Europea (unos 20 millones de personas) y la difusión de buenas prácticas en materia de energía sostenible implementadas a nivel local (nos sirve de ejemplo iniciativas como el Pacto de Alcaldes).

Más allá de la eficiencia energética ¿Es la Smart City un nuevo paradigma o simplemente un nuevo tech-hype?

En sus inicios, el concepto de sostenibilidad y de desarrollo sostenible iba asociado a una critica a los limites del crecimiento capitalista cortoplacista que no tiene en cuenta los recursos finitos del planeta (informe del Club de Roma de 1972 y el informe Brundtland de 1987). Con el paso del tiempo, este concepto se ha ido vaciando de contenido sustrayendo su capacidad critica ante la lógica de crecimiento depredador y contaminante actual. La respuesta “Smart” ante la crisis energética y ambiental actual viene a profundizar aun mas esta tendencia “Soft” de la sostenibilidad. Otras iniciativas como por ejemplo la de ciudades en transición y la del movimiento por el decrecimiento, proponen una visión mas amplia mediante la reducción de la producción y del consumo controlada, a partir de la relocalización, la autoproducción, el intercambio, la durabilidad y la sobriedad, buscando el respeto a los ecosistemas y la mejora de la calidad de vida de los seres humanos.

En cualquier caso, como pudimos intuir en el Congreso de Barcelona, el concepto SmartCity quiere abarcar también otros ámbitos de actuación más allá de los relacionados con la eficiencia energética y la sostenibilidad. Como ejemplo de este discurso, el proyecto de investigación European Smart Cities define y operativiza seis dimensiones que configuran la SmartCity: la Smart Economy, la Smart Mobility, la Smart Environment, la Smart People, la Smart Living, y, finalmente, la Smart Governance. Concretamente, este proyecto determina una batería de indicadores a cada una de estas dimensiones que permiten posicionar las ciudades de tamaño medio y pequeño en Europa en un ranking de ciudades Smart.

En línea con el proyecto European Smart Cities, la impresión general que uno tenía en el congreso de Barcelona era la voluntad más o menos generalizada de convertir la Smart City en algo más que una simple serie de medidas de tipo tecnológico con el objetivo de obtener una mayor eficiencia energética. El discurso tenía la voluntad de establecer un modelo urbano de carácter integral y multidimensional. Sin embargo, los problemas planteados no son nuevos y las medidas para afrontarlos no van a la raíz de los problemas, ni pretenden cambiar el modelo (económico, de movilidad, social, gobernanza, etc.). De esta manera, la Smart City acaba convirtiéndose más bien en una nueva manera de afrontar la gestión urbana con el uso de instrumentos y gadgets tecnológicos y no en un nuevo paradigma que nos traslade a un nuevo esquema formal de organización. Los problemas, diagnósticos y teorías son los mismos, solo se añaden algunos instrumentos de gestión con una componente tecnológica más intensa.

¿Qué conceptos están detrás de la Smart City?

Vayamos, pues, avanzando en nuestro análisis. En las siguientes imágenes podéis ver cuales han sido los conceptos que aparecieron con mayor frecuencia durante los cuatro días del congreso en los mensajes de twitter con el hashtag #smartcityexpo.

Como se puede comprobar, los conceptos que predominan son, por este orden, necesidad, energía, urbano, ciudadano y sostenible. Destaca que “necesidad” aparezca en primer lugar, como si se quisiera reforzar el mensaje de que la Smart City es imprescindible y oportuna, un reto en el que todas las ciudades deben competir, aunque en algunos casos lo que se apuntan son en realidad las necesidades no cubiertas por la Smart City. En el caso de los aspectos “energía” y “sostenibilidad”, se trata de conceptos intrínsecamente asociados a la Smart City. Mientras que la utilización de los términos “urbano” y “ciudadano” ayudarían a reforzar los aspectos mas relacionado con el contexto físico y humano. Aún así, debemos señalar que el concepto más utilizado aparece tan solo en el 5% de los tweets,  observándose así una importante atomización en los conceptos aparecidos.

Sorprendentemente, conceptos como planeamiento (16 veces), urbanismo (12), paisaje (8) o Ayuntamiento (5), especialmente característicos de la ciudad, aparecen en mucha menor frecuencia o simplemente no aparecen representados. Otros conceptos utilizados recientemente para enmarcar las soluciones urbanas, como puede ser el término “slow” o “creativo”, aparecen también en escasas ocasiones, indicando una elevada competencia entre paradigmas que tratan de dar un marco de solución a los problemas urbanos. De hecho, la aparición reiterada de determinadas ciudades evidencia la clara voluntad de utilización de Smart City como marca, en la línea que apuntaba también Manu Fernández.  Así sucede evidentemente con la ciudad de Barcelona, pero también con Viladecans o Sant Cugat del Vallès.

Es interesante destacar (aunque no se muestre en el gráfico), que el concepto que aparece con más frecuencia sea un nombre propio, el de Jeremy Rifkin, el cual se cita en el 6% de los tweets. De hecho, aunque se ha decido excluir los  nombres propios de la nube de palabras, también es muy significativa la frecuencia de compañías privadas, tecnológicas o de servicios, entre las palabras mas citadas en los tweets realizados durante el congreso. El análisis se ha desarrollado sobre un total de 1.800 tweets realizados en los cuatro días de congreso. Se han eliminado, a parte de preposiciones y artículos,  las palabras Smart, City, Expo y Barcelona y a la vez se han agregado las palabras en diferentes idiomas o formas. Este breve análisis nos ayuda a introducir las reflexiones que vienen a continuación.

De la física a la virtualidad ¿Para quién?

La realidad física es el contenedor de nuestras acciones, pero el espacio virtual se ha integrado cada vez más a la vida urbana. La información ubicada en la red condiciona nuestras acciones y perfila nuestra experiencia urbana, añadiendo información o facilitando la interacción. La red se incorpora como agente potencial facilitador o disuasorio de la vida urbana en la realidad física siempre que se tenga acceso a ella. Esta mediación virtual para relacionarnos con el entorno físico tiene importantes impactos y ramificaciones que, de forma sorprendente, no fueron afrontados de manera clara en el congreso de Barcelona: ¿Como debemos diseñar el espacio virtual para que sea respetuoso con la ciudad real? ¿Creará la virtualidad nuevos muros reales en la ciudad?

Con esta nueva variable urbana nos surge otra cuestión: ¿Quienes disfrutan de esa ventaja? En el último día de congreso, Mildred Warner de Cornell University se quejó de que las reflexiones realizadas en el panel sobre movilidad solo consideraban a aquellas personas que tenían acceso a la virtualidad mediante un smartphone. Señaló que la mayor parte de la humanidad no tiene un smartphone, ni lo tendrá, así que preguntó al panel: ¿Para quién se está pensando y diseñando la ciudad inteligente? La incapacidad por parte de los miembros del panel para discutir de forma abierta esta pregunta es un síntoma del carácter tecnócrata y mercantil predominante en el congreso. La respuesta a esta pregunta debería definir todas las decisiones en el proceso de planificación y gestión de una ciudad. No hacérsela, en nuestra opinión, aumentaría todavía más la brecha social.

La inversión tecnológica ¿Para qué?

Otra de las dudas que se nos pasan por la cabeza tiene que ver con la dimensión productiva de la Smart City así como la redistribución de los beneficios generados por la implantación tecnológica en las ciudades. Queda claro el interés de las firmas privadas para invertir en capital fijo en la ciudad, la infraestructura “smart” (cables, sensores, pantallas…), pero hasta ahora sólo se vislumbra de forma translúcida el beneficio empresarial a medio y largo plazo enfocado a unos agentes y unos usos muy concretos, aquellos potencialmente solventes e interesados en la optimización propuesta por la etiqueta smart.

Si bien a menudo se han expuesto las ventajas de la incorporación de mecanismos inteligentes para hacer más eficiente energéticamente y óptima la gestión de la ciudad, no está tan claro cómo revertirán estos beneficios a la totalidad del territorio urbano-metropolitano en la esfera de la producción. Se habla de la creación de ciudades inteligentes (algunas directamente sin gente) pero, sin embargo, no se hace hincapié en los motivos por los cuales es necesario la inversión en capital tecnológico. A todo esto nos surgen dudas: ¿Quién se beneficiará de la inversión de la infraestructura smart? ¿Qué valor añadido para la productividad local tendrá la implantación de infraestructuras controladas por las compañías multinacionales? ¿Generará nueva riqueza o simplemente desviará capital interno? ¿Para qué queremos la tecnología? Estas preguntas son clave para la aceptación social de esta nueva ola de conceptos que nacen de un contexto global pero que no se han contextualizado en el entramado productivo y reproductivo actual de Barcelona y su región metropolitana, más allá de apuntar algunas ventajas derivadas de la obtención y el control de datos.

La inteligencia ¿controlada desde arriba o construida desde abajo?

Ya hemos hablado de la aproximación tecnócrata predominante en las propuestas del congreso; aquellas  que, mediante el control de datos, pretenden hacer más eficiente la vida y la gestión urbana. Adam Greenfield, uno de los ponentes críticos del congreso, expuso la necesidad de cambiar el paradigma actual para revertir la tendencia watch above, relacionada a la “Teoría del control óptimo”, y que ejemplificó con el urbanismo funcionalista de la Carta de Atenas que pretendía crear ciudades partiendo de cero con la coartada de la eficiencia y la racionalización. Greenfield, por el contrario, propone facilitar una smart city surgida a través de la inteligencia compartida, aquella que nace desde la base y con la voluntad de código abierto, con el fin de generar y compartir información para el beneficio mutuo, más que para controlar y optimizar procesos desde arriba. Una ciudad como la que preconizó Jane Jacobs en su siempre vigente “Muerte y Vida de las Grandes Ciudades”; una ciudad construida por y para la ciudadanía y en pro de la diversidad y la espontaneidad.

Las nuevas tecnologías y el uso intensivo de redes sociales han cambiado el paradigma moderno de las relaciones incorporando, entre otras, la esfera de la inmediatez, la accesibilidad de información, la horizontalidad o la interconectividad. Nadie niega el potencial de la tecnología para crear nuevas manifestaciones sociales que se inicien espontáneamente desde abajo como DEMUESTRA todo lo ocurrido durante la primavera árabe o el movimiento #15M. Sin embargo, el predominio de la aproximación smart city “desde arriba” viene marcado por el carácter de las estructuras donde se sustenta. Por un lado, el mercantilismo y el utilitarismo de las grandes empresas tecnológicas protagonistas de su puesta en marcha. Por otro lado, la rigidez y jerarquía de la esfera político-administrativa que la promueve. La penetración tecnológica tal y como se ha planteado hasta ahora no parece tener intención de cambiar la forma propia de gobernar y pensar las ciudades sino secundar las dinámicas ya existentes, aquellas que niegan las posibilidades de interacción horizontal y de construcción colectiva en la toma de decisiones.

En esta editorial hemos planteado algunas cuestiones que nos han surgido después del congreso. No negamos el potencial de la incorporación tecnológica a la ciudad para optimizar su funcionamiento y su gestión, incluso para la generación de nuevas oportunidades económicas, pero son demasiadas las preguntas sin resolver las que consideramos relevantes para, a su vez, responder a una pregunta enmarcada en un contexto y transcendencia mayor a la de la esfera tecnológica: ¿Qué ciudad queremos y para quién la planificamos?

La Trama Urbana

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7 responses to “Editorial #1: Reflexiones entorno a la Smart City

  1. M’ha agradat molt la vostra síntesi i reflexió. Moltes gràcies!!

  2. Retroenllaç: Ciudades Creativas 2011 | Changing cities

  3. Retroenllaç: A hora dos smart citizens | Futura Media

  4. Retroenllaç: Reflexions al voltant de les Smart Cities i la intel·ligència urbana | Cercle Gerrymandering

  5. Retroenllaç: ¿Smart City?…¡Stupid City! «

  6. Retroenllaç: Reflexions al voltant de les Smart Cities i la intel•ligència urbana, per Xavi Boneta. « La grande bouffe

  7. Retroenllaç: Un altre smart business | La Trama Urbana

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