Vicky Cristina Resiliencia

En un memorable encuentro entre el actual alcalde Xavier Trias y el actual director de UN-Habitat, Joan Clos,  se escenificó ante los medios de comunicación el acuerdo a partir del cual Barcelona será la sede mundial del Programa de Perfiles de Ciudades Resilientes de la UN-Habitat. En este post queremos abordar algunos usos del concepto de resiliencia en su aplicación en los entornos urbanos -algunos más conservadores, otros más transformadores-, sus potencialidades y límites.

Font: La Vanguardia

Font: La Vanguardia

Resiliencia, prevención de riesgos y el enfoque tecnocrático

El uso habitual del concepto de resiliencia en el ámbito de las ciudades es el relacionado con los desastres, ya sea un ciclón, una inundación, un terremoto o un accidente nuclear, y la capacidad de los sistemas urbanos de recuperarse de estos shocks de una forma satisfactoria.

Desde la ONU, más que una intervención post-desastre, lo que se promueven son una serie de políticas a nivel local para la reducción de riesgos como son la mejora de las infraestructuras, la elaboración de planes de emergencia, campañas de sensibilización, etc. Es decir, la idea es que la recuperación de una ciudad después de un desastre será más fácil si esta está preparada con anterioridad. Quien fundamentalmente ha desarrollado esta perspectiva a nivel internacional no es UN-Habitat, sino otro organismo de la ONU, la agencia para la reducción del riesgo en desastres (UNISDR), cuya oficina principal está en la ciudad de Ginebra y allí seguirá.

Aunque el concepto es relativamente nuevo, este tipo de políticas vienen años realizándose, ya sea con la canalización de ríos, la prohibición de urbanizar zonas inundables, la construcción de edificios compatibles con la actividad sísmica o la construcción de de diques de contención en la costa. Quizá la principal diferencia con los enfoques es esta mirada más amplia del riesgo, incorporando también el cambio climático, estrategias de adaptación e incluso ataques terroristas. De todas formas continúa prevaleciendo una mirada ingenieril, top-down y tecnocrática, donde el peso de la elaboración de nuevas y costosas infraestructuras continúa siendo un tema de peso. Seguramente este sea el motivo por el cual grandes empresas como Agbar, FCC, ACS (a través de us filial Urbaser) o Ferrovial (a través de Cespa) están apoyando el nuevo centro en Barcelona.

Resiliencia, vuelta atrás o salto hacia adelante?

El orígen de este concepto se encuentra en la ingeniería de materiales y describe la propiedad de un material para volver a la situación de equilibrio o de estabilidad después de una perturbación. La elasticidad se puede medir a través de dos indicadores: la resistencia a la perturbación y la recuperación en que el sistema vuelve al equilibrio. Mucha gente a la hora de entender este concepto, como por ejemplo Joan Clos, se ha quedado aquí.

Aplicada al territorio, a las personas, a la sociedad o a la economía esta mirada se vuelve altamente conservadora ya que implica dirigir esfuerzos a volver un estado anterior supuestamente natural o “normal”. En el caso de Nueva Orleans después del paso del Katrina, volver a la normalidad sería volver a las políticas regresivas y situaciones de desigualdad social y urbana que sin duda agravaron la catástrofe especialmente en los barrios más pobres. Intentar volver a la “normalidad” de crecimiento financiero-inmobiliario previo a la crisis significa simplemente la creación, si esto fuera posible, de una nueva burbuja mayor que la anterior ahondando en las heridas socioterritoriales abiertas.

Sin embargo, si incorporamos la idea de transición, de aprendizaje, de pequeños cambios internos (“slow burns”) y de la posibilidad de transformación del sistema, el concepto de resiliencia resulta mucho más interesante . Especialmente si lo contextualizamos en la profunda crisis sistémica que estamos atravesando. Desde esta perspectiva, la resiliencia no es concebida como el retorno a la normalidad, sino como la habilidad de los sistemas socio-ecológicos complejos para cambiar, adaptarse y transformarse en respuesta al stress y las tensiones internas y externas (1). Así, en este sentido, este concepto ha sido aplicado por el movimiento  “Ciudades en Transición”, una conocida iniciativa nacida de unos estudiantes de permacultura de Kinsale (Irlanda) que posteriormente aplicaron en la ciudad de Totnes (Reino Unido) y que en un breve período de tiempo se ha extendido por muchas ciudades del planeta, también en Barcelona.

TransitionHandbook

Como respuesta local al cambio climático, la llegada del pico del petróleo y al estancamiento económico, la idea es generar comunidades con la mayor independencia energética posible a través de la producción local, la reducción de los consumos de energía, la utilización de fuentes renovables, la minimización de los residuos, fortaleciendo a la vez los lazos sociales y comunitarios dando así respuestas resilientes a las perturbaciones ambientales, energéticas y económicas. Retoman una idea originaria de sostenibilidad  que ha sido esterilizada para el cambio, vaciada de contenido y que ha devenido funcional para el sistema.  Se trata, pues, de que los y las habitantes mejoren su calidad de vida y la de su prole con ideas innovadoras y desde la base, en un escenario urbano que minimiza los combustibles fósiles, reutiliza, apuesta por la autosuficiencia económica y energética y reduce los impactos sobre el medio ambiente global. Otras iniciativas como los huertos urbanos, las cooperativas de consumo agroecológico, las redes de intercambio de bienes y servicios, las monedas locales, el consumo colaborativo, etc. podríamos ubicarlas en una línea similar. Todas ellas son formas de satisfacer las necesidades humanas respetando el planeta y fortaleciendo la cooperación social.

Aún dudando del valor de la resiliencia a la hora de afrontar la crisis sistémica actual, duele ver cómo el concepto es utilizado de forma tan parcial y arbitraria por parte de algunos responsables políticos, obviando las connotaciones críticas y los proyectos transformadores ya en marcha. A la resiliencia se la puede utilizar para que algunos dirigentes se hagan fotos, para que Barcelona ponga en el escaparate otro concepto de moda o para favorecer el negocio de algunas grandes empresas. Pero ya va siendo hora de trascender la retórica y empezar a revisar los motivos por los cuales emergen las nuevas ideas. No es el momento de seguir con las mismas recetas, aunque les cambiemos el nombre.

Marc Martí-Costa

(1) Para profundizar en este segunda perspectiva ver, por ejemplo, los trabajos de Carpenter, S.R., Westley, F. & Turner, M.G., 2005. Surrogates for Resilience of Social–Ecological Systems. Ecosystems, 8, pp.941-944; Davoudi, S. et al., 2012. Resilience: A Bridging Concept or a Dead End? Planning Theory & Practice, 13(2), pp.299-333; Folke, C., 2006. Resilience: The emergence of a perspective for social–ecological systems analyses. Global Environmental Change, 16(3), pp.253-267; Polèse, M. 2010. The resilient city: on the determinants of successful urban economies. Working Paper, 2010-03, Centre-Urbanization Culture Societé. INRS. University of Quebec, Montreal, p.24. Shaw, K. & Maythorne, L., 2013. Managing for local resilience: towards a strategic approach. Public Policy and Administration, 28(1), pp.43-65; Simmie, J. & Martin, R., 2010. The economic resilience of regions: towards an evolutionary approach, Cambridge Journal of Regions, 3, pp.27-43.

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5 responses to “Vicky Cristina Resiliencia

  1. I també la Resiliència Econòmica a nivell ciutat. Llegir Ron Martin (2012) p.e.

  2. Tens molta raó, Marc, convé no perdre de vista el veritable significat de ‘resiliència’ quan l’apliquem a les polítiques urbanes. No es tracta de superar crisis per tornar a models d’insostenibilitat preexistents. Si voleu una referència bibliogràfica propera us recomano: Lorenzo Chelleri (2012). From the «Resilient City» to Urban Resilience. A review essay on understanding and integrating the resilience perspective for urban systems.

    Existeixen molts exemples de ‘community-based resilience’. Jo no seria tan agosarat d’identificar el resultat de campanyes com ‘Making cities resilient’ d’UNISDR amb visions tecnocràtiques i aproximacions top-down. Ara bé, esperem també que UN-Habitat no caigui en aquesta temptació!

    [Una petita correcció: la seu d’UNISDR és a Ginebra (Geneve)]

    • Marc Martí-Costa

      Conec el treball del Lorenzo i se’ns dubte s’hauria d’afegir en el llistat, va en la mateix línia que desenvolupo en el post. Pel que he pogut llegir sobre el nou programa de Un-habitat no he vist que vagi més enllà dels desasrtes ni incopori el significat més transformador…
      Gràcies per la correcció!

  3. Pel què dius, sembla que el concepte de resiliència està sent cooptat, com tants d’altres, per a justificar certes intervencions urbanes. A més dels usos que comentes al post, hi vist el concepte utilitzat per a parlar de la capacitat de resistència i adaptació dels sistemes de benestar a les pressions mercantilitzadores. Per cert que el concepte va ser utilitzat en un origen per les ciències ambientals com una alternativa a la idea de sostenibilitat, per posar de relleu que els ecosistemes no són estàtics sinó que estan en constant transformació. I és aquesta idea la que dóna potencial al concepte per a les ciències socials. Crec que des de la UE s’està prenent un interès creixent per la resiliència ciutadana, però entesa com a forma d’adaptació a la retirada de les estructures de benestar. Caldrà estar atents a la utilització i aplicació del concepte… Afegeixo algunes referències per consultar:

    Davidson, Debra J. 2010. “The Applicability of the Concept of Resilience to Social Systems: Some Sources of Optimism and Nagging Doubts.” Society & Natural Resources 23(12):1135–1149.

    Taylor-Gooby, P. 2011. “Security, equality and opportunity: attitudes and the sustainability of social protection.” Journal of European Social Policy 21(2):150–163

    Auer, J. C. 2009. “Book Review: Cracks in the Pavement: Social Change and Resilience in Poor Neighbourhoods: Martin Sanchez-Jankowski, 2008 Berkeley, CA: University of California Press” Urban Studies 46(9):2002–2005.

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